¿Sabías que existe un color que refleja tu personalidad?
¡Descúbre aquí qué color eres!
¿Sabías que existe un color que refleja tu personalidad? y que si sabes cuál es tu color y lo incluyes en tu vida diaria, TODO se te facilitará.
El color es mucho más que una paleta para usarse en la ropa, el maquillaje, la decoración, en los gustos personales, etc.
Existe una teoría que dice que cada matiz del espectro de color, manda una vibración que se conecta al Chacra (el centro energético) de tu cuerpo. Cuando el Chacra está en desequilibrio puede rebalancearse absorbiendo las vibraciones del color.
Todos respondemos a las vibraciones del color, lo mismo emocional que psicológicamente, ya que los colores pueden estimular un estado de ánimo y cambiarlo. Así que... debes saber que existe un color que refleja tu personalidad y la manera en la que expresas tu fuerza y tus debilidades, y claro, si lo incluyes en tus actividades diarias, tu vida sentimental, emocional y hasta profesional, se verán beneficiadas y tu vida será más positiva y segura.
¿Sabes cuál es el tuyo?
Para obtener tu color tienes que reducir tu fecha de nacimiento a un solo dígito.
Por ejemplo, si naciste el 13 de diciembre de 1952, tendrás que sacar los números de la siguiente manera:
Los dos primeros dígitos ya los tienes - 13 – que equivalen al día, después al mes de diciembre le corresponden los dígitos - 12 - que equivalen al duodécimo mes del año, y a continuación - 1952 - que son los dígitos del año de tu nacimiento.
A continuación tendrás que sumar todos los dígitos: 1+3+1+2+1+9+5+2=24, después 2+4=6.
Tu número sería el 6.
1 ROJO:
No puedes evitar darte siempre a notar. El rojo es un color que llama mucho la atención y demanda la acción. La gente roja es apasionada, vive el momento y le gusta experimentar cualquier cosa nueva, pero tiene un período de atención muy corto. Además son directos y honestos, y aunque a la gente pueda no gustarles lo que dicen o piensan, por lo menos ya saben a lo que se atienen con ellos. Guardar sus emociones puede enfermarlos. En lo laboral, son mejores líderes que seguidores y muchas veces prefieren ser sus propios jefes.
2 NARANJA:
La gente naranja es muy emocional y sensible a los sentimientos de los demás. Odian a la gente ventajosa, lo que los vuelve mediadores y perfectos y muy aptos para hacer carrera en consultoría, trabajo comunitario o política. Son extremadamente sociables y su actitud relajada los hace personas divertidas con las que todo el mundo quiere estar, aunque saben muy bien cuándo tomar las cos as en serio. La gente de este color puede hacer evidente características en los demás, que ellos prefieren ignorar, y por ello a veces la gente puede darles la vuelta. Su punto débil es la baja estima cuando se sienten deprimidos, la comida se vuelve su tabla de salvación emocional, lo mismo comer como locos que, quizá no probar bocado.
3 AMARILLO:
La gente amarilla tiene un cerebro privilegiado y si no están con mentes como las suyas se aburren fácilmente. Pueden tener una forma verbal muy divertida y aguda, aunque a veces pueden volverse "perruchos". Si lo que dicen no revela lo que sienten, su expresión lo hará. Los libros los atraen muchísimo, pero en cuanto entiendan la anécdota o el tema, los abandonan.
Son excelentes escritores cuando su mente va mucho más adelante que sus acciones. El periodismo es una actividad que puede funcionarles, porque pueden tener la capacidad de convertir la noticia más aburrida en algo estelar. Su carácter meticuloso puede funcionar bien en profesiones como contaduría, finanzas, mercadotecnia y computación. Son propensos al insomnio, porque tiene estimulada la parte izquierda del cerebro, haciendo que su mente esté alerta, incluso de noche.
4 VERDE:
El espacio personal es muy importante para la gente verde. Les gusta la compañía, pero tienen que huir cuando se sienten atrapadas; actúan primero y se fijan en las consecuencias hasta después. Creen en el orden y en darse tiempo para ordenar sus ideas. Prefieren trabajar a su manera que en compañía. Si son propios empleados, planean el futuro y no toman riesgos. Si algo rompe su estructura de trabajo o modus operandi, no dicen nada, pero la tensión se refleja en sus hombros y su espalda. Están colgados de sus emociones y profesiones. Eventualmente, requieren de una limpieza y física profunda. Las carreras perfectas para la gente verde son la aromaterapia, jardinería y floristería.
5 AZUL:
Las personas azules son muy buenas para contar historias. Tienen una vívida imaginación y un instinto maternal que atrae a los niños. Su gran poder para sanar los puede hacer extraordinarios doctores o enfermeras. Tienen una gran necesidad de comunicarse y cuando no lo logran, frecuentemente se enferman de gripe o de la garganta. La verdad y la honestidad son fundamentales para ellos, por eso pierden toda la confianza cuando alguien los traiciona. Son testarudos y defienden sus creencias hasta el fin, lo que los hace buenos debatiendo. La música es su clave para relajarse.
6 ÍNDIGO:
Son profundos y misteriosos. Nunca nadie está seguro de quiénes son en realidad. Las personas índigo se involucran absolutamente en algo, o bien se quedan fuera por completo. Les gusta ofrecer ayuda y consuelo, pero les es muy difícil pedirlos como correspondencia. Tienen muy bien entonado su sexto sentido, piensan en una persona y ésta llama en unos minutos por teléfono y tienen muchos sueños premonitorios. Pueden ser buenos psicoterapeutas. Siempre son optimistas y ven los positivo de cualquier situación. Son propensos a desequilibrios hormonales.
7 VIOLETA:
Las personas violetas son ideales para seguir una carrera de modas, diseño de interiores o bellas artes. La costumbre que tienen de escoger lo más costoso de las tiendas tiene que ver con su buen ojo para la calidad. De su poderosa imaginación fluye constante creatividad y algunas veces mezclan realidad y fantasía, lo que los hace perfectos para los espectáculos. Si su trabajo no satisface sus deseos creativos, su imaginación salvaje puede extrapolarse y, a veces, sienten que no caben en ninguna parte, incluso con su familia y amigos. La gente violeta es propensa a dolores de cabeza y a sentirse como "sacados de onda". El suprimir su creatividad puede causarles artritis.
8 ROSA:
Son los anfitriones perfectos y hacen que la gente se sienta de maravilla en sus casas. Pueden volver los ingredientes más comunes en una comida gourmet.
La gente rosa casi siempre se muda de donde nació y sólo regresa de visita, nunca a vivir de nuevo ahí. Creen que todo esta conectado en algún nivel. Prefieren que otros tomen la estafeta de la carrera, aunque les pertenezca. Ven el potencial en cualquier persona y tratan de guiarlos en la dirección correcta, ya sea labora o sentimentalmente. La administración es perfecta para ellos. Son pacientes y comprensivos, pero un buen día, pueden explotar como un volcán. Suelen guardar la tensión en la parte baja del cuerpo, por ello, cuando se sienten tensos, es recomendable que hagan ejercicio.
9 ORO:
Todo mundo quiere acercarse a la gente "dorada". Cuando eran niños, los adultos confiaban en ellos y los desconocidos les contaban sus secretos más ocultos. Pueden ser maestros excepcionales y usar su experiencia personal para hacer de sus acercamientos algo muy especial. Tienen un talento increíble, del que todo el mundo se entera, menos ellos. Son perfeccionistas y se exigen mucho a sí mismos. Fallar es casi inaceptable y ven la vulnerabilidad como una debilidad. Por ende, mostrar sus emociones puede ser una dificultad. Por ello, a veces padecen síntomas de gripe - aunque no la tengan- y tienen problemas con su sistema inmunológico.
Fuente: Desconocida
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Monday, June 22, 2009
Saturday, June 20, 2009
Para ver tu Aura
Para ver nuestra aura lo más sencillo es seguir dos pasos. En el primer paso se busca que la persona aprenda a sentir su campo energético y en el segundo paso ya se da el salto para aprender a verla directamente con los ojos. Sería bueno que si de verdad queremos aprender a ver las auras comenzáramos por el primer paso, puesto que aunque para algunas personas este paso pueda resultar aburrido es de gran utilidad para poder acostumbrar mejor a nuestros ojos para el segundo paso.
Primer paso: sentir nuestra aura
Sentir que tenemos aura nos proporciona más seguridad a la hora de intentar verla. Hay diversos métodos para intentar sentirla, pero sin duda el más conocido y fácil de hacer es juntando las palmas de las manos. Para realizarlo ponemos nuestras palmas de las manos una al lado de la otra y con una distancia de 30 cm. Así en esa posición prestamos especial atención a qué sentimos en nuestras manos y cómo lo sentimos. Estaremos unos tres minutos.Pasados los tres minutos acercaremos las palmas de las manos a unos 20 centímetros y repetiremos el proceso de prestar atención a qué sentimos y cómo lo sentimos. Estaremos otros tres minutos.Pasado ese tiempo acercaremos nuestras manos unos 10 centímetros y repetiremos el mismo proceso que las otras veces.
Finalmente acabaremos a una distancia de entre 3 y 5 centímetros en la que realizaremos el mismo análisis que las fases anteriores.
Lo más normal es que sea en esta última fase en la que notemos una ligera presión, algo parecido a cuando metemos la mano en el agua, pero mucho más suave, incluso casi imperceptible si no prestamos atención. Algunas personas con una mayor sensibilidad pueden sentir su aura en las primeras fases, pero no es lo común.
Analiza especialmente los cambios que vas notando a medida que acercas las palmas de la mano. Lo más tradicional suele ser notar un cambio de temperatura, pero se pueden notar muchas más cosas.
Realiza esta fase hasta que tengas totalmente controlada y analizada la sensación. Tómate todos los días que te hagan falta, porque no será en vano.
Segundo paso: ver nuestra aura
Lo primero es hacerse con dos tipos de cartulinas, una de color negro y otra de color blanco. Estas cartulinas nos ayudarán a hacer de pantalla para facilitarnos la visión del campo energético. Hay personas que ven mejor con un fondo negro y otras que ven mejor con un fondo blanco, así que con la práctica podrás determinar con cual de ella te sientes más cómodo. De todas formas de momento vamos a trabajar con ambas.
La parte del cuerpo que vamos a utilizar para ver nuestra aura será la mano. Vale la izquierda o la derecha, lo que te resulte más fácil. Utilizamos la mano porque en ella siempre se concentra mucha energía y nos facilita las cosas.
Es muy importante que tengas en cuenta que vas a ver el aura no con tu visión central, sino con tu visión periférica, lo que equivale a decir que mientras tu mirada estará depositada en una parte de la mano tu atención se dirigirá a los bordes de la misma. Esto resulta un poco difícil al principio porque estamos muy acostumbrados a concentrar nuestra atención donde ponemos nuestra mirada.
En este caso aquellos individuos que suelen quedarse ensimismados o en su mundo de vez en cuando, tendrán más posibilidades y facilidades para comenzar a ver su aura. También es posible que te duelan los ojos por el esfuerzo, que te marees un poco o que te comiencen a lagrimar. Incluso al principio puede que quedes momentáneamente cegado por una luz. Pero no has de preocuparte porque esto es lo más normal del mundo debido a que tienes la visión periférica atrofiada, y has de volver a recuperarla.
No fuerces demasiado las cosas, comienza con unos minutos al día y a medida que vayas sintiéndote cómodo puedes ampliar el tiempo. Recuerda que tus ojos son un bien muy preciado y que hay que cuidarlos así que una vez más te recomendamos que no te excedas mientras estás aprendiendo.
Bien, el ejercicio se desarrolla de la siguiente manera. Pon una de las cartulinas debajo de la mano que quieres ver. A una distancia de unos 10 a 30 cm. La mano ha de estar abierta y los dedos un poquitín separados entre sí de manera que puedas ver también su energía por separado. Ahora deposita tu mirada en el centro de la mano, pero utilízala más bien como un punto de fuga, es decir, aunque tu mirada está dirigida hacia el nudillo del centro haz como si quisieras ver más allá, es decir, como si quisieras ver qué hay detrás de la mano en la cartulina. A veces puede ser muy útil desenfocar un poco la mirada.
Poco a poco tendrás que ir intuyendo como una neblina transparente rodea tu mano que es tu doble etérico y con el paso de los segundos tendrás que ir descubriendo ya esa neblina con tus propios ojos. Descansa tras unos minutos y prueba el mismo ejercicio con la otra cartulina.
No es normal que las primeras veces veas colores en esa neblina, lo más natural es que la veas transparente y de poco grosor. Pero si sigues practicando verás cada vez con más claridad que esa neblina se hace mucho más gruesa y que adopta algún que otro color. Recuerda que no tienes que ver nada prefijado, ni de una forma concreta. De hecho a veces es posible que veas como uno de tus dedos parece más largo que los otros, o que en determinada zona de la mano la neblina es más gruesa que en el resto.
Tómate lo que veas de manera natural, no lo trasciendas demasiado porque recuerda que es una capacidad que ya tenías de pequeño, pero que se te olvidó. Además te recordamos que todo el mundo puede conseguirlo, así que no desesperes y si de veras tienes ganas de conseguirlo sigue practicando.
A medida que vayas viendo colores consulta sus significados en Los colores del aura.
Fuente: http://www.formarse.com.ar/aura/Para%20ver%20tu%20aura.htm
Primer paso: sentir nuestra aura
Sentir que tenemos aura nos proporciona más seguridad a la hora de intentar verla. Hay diversos métodos para intentar sentirla, pero sin duda el más conocido y fácil de hacer es juntando las palmas de las manos. Para realizarlo ponemos nuestras palmas de las manos una al lado de la otra y con una distancia de 30 cm. Así en esa posición prestamos especial atención a qué sentimos en nuestras manos y cómo lo sentimos. Estaremos unos tres minutos.Pasados los tres minutos acercaremos las palmas de las manos a unos 20 centímetros y repetiremos el proceso de prestar atención a qué sentimos y cómo lo sentimos. Estaremos otros tres minutos.Pasado ese tiempo acercaremos nuestras manos unos 10 centímetros y repetiremos el mismo proceso que las otras veces.
Finalmente acabaremos a una distancia de entre 3 y 5 centímetros en la que realizaremos el mismo análisis que las fases anteriores.
Lo más normal es que sea en esta última fase en la que notemos una ligera presión, algo parecido a cuando metemos la mano en el agua, pero mucho más suave, incluso casi imperceptible si no prestamos atención. Algunas personas con una mayor sensibilidad pueden sentir su aura en las primeras fases, pero no es lo común.
Analiza especialmente los cambios que vas notando a medida que acercas las palmas de la mano. Lo más tradicional suele ser notar un cambio de temperatura, pero se pueden notar muchas más cosas.
Realiza esta fase hasta que tengas totalmente controlada y analizada la sensación. Tómate todos los días que te hagan falta, porque no será en vano.
Segundo paso: ver nuestra aura
Lo primero es hacerse con dos tipos de cartulinas, una de color negro y otra de color blanco. Estas cartulinas nos ayudarán a hacer de pantalla para facilitarnos la visión del campo energético. Hay personas que ven mejor con un fondo negro y otras que ven mejor con un fondo blanco, así que con la práctica podrás determinar con cual de ella te sientes más cómodo. De todas formas de momento vamos a trabajar con ambas.
La parte del cuerpo que vamos a utilizar para ver nuestra aura será la mano. Vale la izquierda o la derecha, lo que te resulte más fácil. Utilizamos la mano porque en ella siempre se concentra mucha energía y nos facilita las cosas.
Es muy importante que tengas en cuenta que vas a ver el aura no con tu visión central, sino con tu visión periférica, lo que equivale a decir que mientras tu mirada estará depositada en una parte de la mano tu atención se dirigirá a los bordes de la misma. Esto resulta un poco difícil al principio porque estamos muy acostumbrados a concentrar nuestra atención donde ponemos nuestra mirada.
En este caso aquellos individuos que suelen quedarse ensimismados o en su mundo de vez en cuando, tendrán más posibilidades y facilidades para comenzar a ver su aura. También es posible que te duelan los ojos por el esfuerzo, que te marees un poco o que te comiencen a lagrimar. Incluso al principio puede que quedes momentáneamente cegado por una luz. Pero no has de preocuparte porque esto es lo más normal del mundo debido a que tienes la visión periférica atrofiada, y has de volver a recuperarla.
No fuerces demasiado las cosas, comienza con unos minutos al día y a medida que vayas sintiéndote cómodo puedes ampliar el tiempo. Recuerda que tus ojos son un bien muy preciado y que hay que cuidarlos así que una vez más te recomendamos que no te excedas mientras estás aprendiendo.
Bien, el ejercicio se desarrolla de la siguiente manera. Pon una de las cartulinas debajo de la mano que quieres ver. A una distancia de unos 10 a 30 cm. La mano ha de estar abierta y los dedos un poquitín separados entre sí de manera que puedas ver también su energía por separado. Ahora deposita tu mirada en el centro de la mano, pero utilízala más bien como un punto de fuga, es decir, aunque tu mirada está dirigida hacia el nudillo del centro haz como si quisieras ver más allá, es decir, como si quisieras ver qué hay detrás de la mano en la cartulina. A veces puede ser muy útil desenfocar un poco la mirada.
Poco a poco tendrás que ir intuyendo como una neblina transparente rodea tu mano que es tu doble etérico y con el paso de los segundos tendrás que ir descubriendo ya esa neblina con tus propios ojos. Descansa tras unos minutos y prueba el mismo ejercicio con la otra cartulina.
No es normal que las primeras veces veas colores en esa neblina, lo más natural es que la veas transparente y de poco grosor. Pero si sigues practicando verás cada vez con más claridad que esa neblina se hace mucho más gruesa y que adopta algún que otro color. Recuerda que no tienes que ver nada prefijado, ni de una forma concreta. De hecho a veces es posible que veas como uno de tus dedos parece más largo que los otros, o que en determinada zona de la mano la neblina es más gruesa que en el resto.
Tómate lo que veas de manera natural, no lo trasciendas demasiado porque recuerda que es una capacidad que ya tenías de pequeño, pero que se te olvidó. Además te recordamos que todo el mundo puede conseguirlo, así que no desesperes y si de veras tienes ganas de conseguirlo sigue practicando.
A medida que vayas viendo colores consulta sus significados en Los colores del aura.
Fuente: http://www.formarse.com.ar/aura/Para%20ver%20tu%20aura.htm
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